Sigamos, estaba en esa casona cuyos pisos son fríos por las baldosas con formas de rombos que siempre me han enamorado, quieto allí con en ese estado de sopor que te deja el calor después de comer en exceso porque la comida balanceada nunca ha sido prioridad de este lado del caribe y menos hace 10 años en la sabana del Atlántico. Me debatía en caminar 10 minutos hasta donde una tía con el miedo latente de convertirme en el primer caso comprobado de combustión espontanea o esperar el resto de la tarde quieto en una mecedora.
La respuesta llegó con el olor de almuerzo, eran Guandules. Cualquier habitante de mi natal reconocería a metros el olor de esos granos que aunque hacen parte de un plato fuerte, son acompañados con arroz blanco. Luego de comer y una vez mas en mi estupor habitual después de comer esos granos sentí a lo lejos como se reactivaba el ruido de las motos pero estaba concentrado en hacer un símil de mi estado con los Lotófagos de la Iliada,
Siempre cuento con estos recuerdos para enfrentarme a cualquier ola de calor, no existe ya el "Calentamiento Global" ahora es solo "Cambio Climático" yo por mi parte lo llamo un medio dia en Baranoa.
No hay comentarios:
Publicar un comentario